Friday, June 8, 2007

GORE EXTREMO FOR DUMMIES



HOSTAL PART II (2007) Dirigida por Eli Roth. Con Laura German, Bijou Phillips, Heather Mattarazzo, Roger Bart, Jay Hernandez y la desaprovechada participación Edwige Fenech. Se estrena hoy viernes en Estados Unidos. Versión no terminada disponible en torrents.


Alguna vez dije: “Me gusta todo lo que haga Eli Roth”. Vi Cabin fever en Miami, en una función repleta de fanáticos y me encantó. La crítica alabó el diseño de sonido de esa película de horror ambiental, alucinaron con una historia mínima y juraron de guata que había aparecido un nuevo Sam Raimi en el panorama del horror contemporáneo. Roth se convirtió en una especie de chico maravilla del género y, con su siguiente película tenía que comprobar lo que se aseguraba: que habían vuelto a la pantalla la provocación de David Cronenberg, el gore extremo de George Romero, el humor extraño de John Carpenter. Hostal demostró todas esas cosas y muchas más. En aquella impredecible historia de turistas americanos perdidos en un universo de horror, sadismo y tortura, todo sonaba a novedad, desde el entorno (una Eslovaquia fascinante, bizarra, repleta de detalles y guiños al cine y la cinefilia) hasta la elección de explicitar cada aspecto del sufrimiento y la muerte de los protagonistas. Junto al trabajo del francés Alexander Aja (Alta tensión y El despertar del diablo), el australiano Greg McLean (autor de la estupenda Wolf creek), y el sobrevaloradísimo Rob Zombie (La casa de los 1000 muertos, Violencia diabólica) Roth conforma el splat-pack, la nueva camada de realizadores de horror donde este último tiene todas las de ganar gracias al alto auspicio del Gran Padrino de Cualquier Nuevo Realizador, el señor Quentin Tarantino.

Lo que en la primera parte sonó a novedad, en esta segunda entrega se revitaliza. Luego de sobrevivir a la carnicería de la primera parte, el pelotudo Paxton (Jay Hernandez) abre los ojos en un hospital de Italia donde intenta convencer a todo el mundo de lo ocurrido en la fábrica, una especie de fachada para que gente de todo el mundo pague por asesinar jóvenes inocentes de las maneras más atroces imaginables. Paxton dura menos que un candy y es brutalmente decapitado fuera de cuadro (su mujer encuentra su cadáver sin cabeza sentado al comedor y con el gato lamiéndole la sangre del cuello). Luego de la introducción, somos testigos de las actividades de tres jóvenes estudiantes de arte americanas en Italia. La rubia (Bijou Phillips) es un poco puta, la morena (Lauren German) es anodina y un poco lesbiana y la fea (La magnífica Heather Matarazzo, de Welcome to the dollhouse) es ultrasensible y mantiene un diario de viaje donde escribe todo lo que ocurra. Las tres tienen como profesora a Edwige Fenech, la gran musa del cine italiano sicotrónico de los 70 (All the colors of the dark, Strip nude for your killer), en un personaje desaprovechado y que podría haber dado para más. En una interminable secuencia excesivamente dialogada (y con defectos de foreshadowing que podría haber detectado un niño de 10 años), hace su aparición una escultural y andrógina modelo que establece una extraña relación con la morena del trío, que a estas alturas tiene escrito en la frente “Yo soy la protagonista de esta película y al final sobreviviré”.

Hay algo majadero en el discurso de Roth. Durante varias situaciones se ofrece una posible relación lésbica entre esta heroína suavecita y y la modelo, pero la promesa nunca se cumple. Hay ensoñaciones, miradas e incluso un escarceo en la piscina digno de Jesús Franco en Vampyros lesbos, pero nada más. Lo que sigue es un viaje en tren de las tres muchachas que sólo sirve para demostrar que Eli Roth ha visto Night train murders, de Aldo Lado (comentada en estas páginas y a la que Hostal 2 le debe por lo menos 10 minutos de su metraje) y Terror express, de Ferdinando Baldi, dos películas italianas setenteras sobre chicas inocentes en trenes peligrosos.
Si bien la introducción es larga, es lo que mejor funciona en toda la película, principalmente gracias a la presencia de Heather Matarazzo como la rezagada del grupo, la chica perna, fea y sensible que quiere volver a Estados Unidos porque “no se halla” en Europa. Lamentablemente, una vez instaladas en el famoso hostal del título (que en esta oportunidad además le lleva spa y “hot springs”), la primera en desaparecer es Matarazzo. Muere en una larga y magnífica secuencia que de nuevo homeajea a Jesús Franco y también a lo mejor del cineasta francés Jean Rollin (Fascination).
El resto de Hostal 2 se sigue sólo con moderado entusiasmo. Hay un excelente montaje sobre “los otros”, los clientes que pagan millones por convertirse en asesinos y que utilizan sus PDA's para participar en subastas virtuales. En este subplot algo innecesario el casting se cae: entran dos actores de Desperate housewives que hacen exactamente lo mismo que en la serie y que brindan a la trama una improbable ironía que no funciona en lo más mínimo. Mientras tanto, las chicas del hostal comienzan a desaparecer durante un carnaval folclórico.
Entre los escapes de último minuto, un montaje sobre las implicancias del crimen y un final absolutamente imbécil, Eli Roth ofrece una película filmada a la rápida, impresionante en el área de efectos especiales, con igual cantidad de sangre que su precuela, pero concluida sin ninguna reflexión. El resultado es un chiste largo, fácil y donde importan más los primeros planos de órganos siendo cortados (hay una feroz escena de castración explícita) que la profundidad de los personajes o las astucias del guión. ¿Puede provocar miedo una historia de terror sin personajes? Opino que no. Una decepción profunda, de esas que no se perdonan. Una película mala. Nada más, nada menos.

5 comments:

alejandra said...

Muero de ganas de ver esta escalofriante pieza de terror; la razón aún no la descubro. Cuando tenía 12 años vi Generación Perdida y estuve con insomnio mas de un mes, creo que fue en ese momento en que empecé a tener miedo a la oscuridad...... es horroroso!!!!!!!! hoy tengo 30 años y reconozco que todo lo que es suspenso y terror me encanta mas que el manjar Nestlé .
También tengo que reconocer que soy una fiel seguidora de Alguien te Mira y que no escondo mi obseción por saber quien es el asesino que maneja ese AUDI negro y que me encantaría descubrir para sentir el tremendo placer de anteponerme al espectador ( siempre me ha gustado saber las cosas antes que sucedan una especie de vidente de teleseries).
Quizas este comentario no se relacione directamente con la película pero si deja claro que soy una fiel amante del suspenso y que estoy pasánadolo exelente porque al fin Alguien se atreve a realizar una teleserie de este género, gracias Pablo y a todo tu equipo por escribir con pluma color sangre y apanicar a espectadores tan fieles como yo.
Ah lo olvidaba estaré ansiosa esperando a la próxima víctima, me gustaría probar su sangre; jaaaaaaaaa.
RicciuLecter

Carlos said...

Eli Roth esta taaaaan sobrevalorado.

Miljenko said...

cachai que en el metro vi el poster de hostel que prohibieron en USA, un cuerpo desnudo con la cabeza, y hay otro que hicieron, ese ya ultra prohibido, que es la misma imagesn pero yuxtapuesta con lo que pareciera ser una muralla hecho con trozos de carne humana. eff

Anonymous said...

La gran Edwige Fenech; la menos grande Orchidea de Santis.

Anonymous said...

Quien escribe estas weás? me huele a típico gay presumido...